Dos Corrientes en un Solo Cuerpo
La anatomía yóguica de la respiración se construye sobre el concepto de los nadis — los canales sutiles por los que se mueve el prana. Los textos clásicos describen setenta y dos mil nadis en total, pero tres son principales. Sushumna recorre el eje central de la columna vertebral. A su izquierda serpentea Ida, el canal lunar, refrescante, hacia dentro, de cualidad femenina, asociado con la fosa nasal izquierda. A su derecha serpentea Pingala, el canal solar, calorífico, hacia fuera, de cualidad masculina, asociado con la fosa nasal derecha.
Esto no es meramente simbólico. La investigación moderna sobre el sueño ha confirmado lo que los yoguis describieron sin instrumentos: las fosas nasales alternan su dominancia cada noventa minutos a dos horas, un ciclo que hoy se llama el ritmo ultradiano del flujo nasal de aire. En este preciso momento, una de tus fosas nasales está más abierta que la otra. Dentro de una hora y media, el equilibrio habrá cambiado. El cuerpo está siempre en conversación consigo mismo — solar, lunar, solar, lunar — oscilando entre los dos polos en un ritmo tan fiable como las mareas.
Cuando domina la fosa nasal derecha, el sistema nervioso simpático está ligeramente más activo. La temperatura corporal sube de forma fraccional. El procesamiento cognitivo tiende a lo lineal y analítico. Cuando domina la fosa nasal izquierda, el sistema parasimpático toma la delantera. El cuerpo se enfría levemente. La atención se vuelve más difusa, asociativa, espacial. El hemisferio izquierdo y el derecho se alternan en un ritmo que sigue la respiración con una fidelidad sorprendente.
Ida y Pingala no son mitología. Son la descripción de algo que el cuerpo está haciendo ahora mismo, en ti, creas en ellos o no.




